Si le preguntas a cualquier persona preocupada por su cuidado personal, o incluso a un dermatólogo, sin duda te dirá que una buena limpieza es básica. ¿Por qué? Porque después de un largo dia, tu cara se ensucia; es inevitable. Cuando la dejas así y te vas a dormir, corres el riesgo de que tus poros se tapen, causando granos, espinillas, puntos negros y hasta irritaciones. Todo por el siemple hecho de irte a la cama con el maquillaje puesto.

Es el paso en el que podemos eliminar cualquier resto de polvo o suciedad que haya quedado en la piel y en los poros durante el día por la constante exposición a la contaminación, a la tierra y al sebo que produce nuestra piel.

La clave es hacer una doble limpieza, la cual consiste en primero utilizar un limpiador a base de aceite para desmaquillar y acondicionar la piel, seguido por uno a base de agua para terminar de eliminar cualquier rastro de maquillaje, producto o suciedad que haya quedado en la piel y en los poros.

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Al aplicarlo, pasará de textura sólida a convertirse en aceite mientras masajeas suavemente y al removerlo con agua se disolverá rápidamente. Es rica en antioxidantes y vitaminas con propiedades antiinflamatorias y humectantes, ideales para tu piel.

Este limpiador facial parece una crema por su textura inicial. Al aplicar agua, se convierte en una suave espuma que limpia la piel dejándola libre de impurezas y suciedad. Además suaviza e hidrata la piel.


Sabemos lo complicado que puede ser entenderlo o incluirlo en tu rutina de cuidado y limpieza de la pie. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre la doble limpieza y desde el primer día empezaras a notar diferencias en tu piel: